Bienvenidos al show: Amaia abre el Pop CAAC 2026

Amaia sobre la plataforma del escenario con un sol gigante proyectado al fondo en el Pop CAAC 2026 de Sevilla
El sol del Pop CAAC: Amaia en lo alto del cubo, la banda alrededor y la pradera entera con los brazos arriba.

📷 Todas las fotografías de esta crónica son de Mr. Blue (@mrblue_art) para Conciertos en Sevilla. Pincha en cualquier foto para verla grande.

Amaia inauguró el Pop CAAC 2026 la noche del jueves 10 de septiembre en la pradera del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, con Juan Gallardo y Ouineta como teloneros.

Las crónicas de esta gira vienen repitiendo lo mismo desde enero: que Amaia ha conseguido llevarse su mundo a recintos grandes sin convertirlo en un espectáculo de luces, y que lo hace fiándolo casi todo a las canciones. En Sevilla, al aire libre y en la Isla de la Cartuja, eso se vio todavía más claro.

La noche tuvo además una forma curiosa: empezó con una guitarra española sola, siguió con una fiesta de neón y peluche y terminó con la voz más limpia del pop español de los últimos años cantando delante de un monasterio del siglo XV. Tres maneras distintas de entender qué es subirse a un escenario, una detrás de otra.

Y una ironía de fábrica: esta gira de Amaia se despide siempre con «Bienvenidos al show». En el CAAC esa frase sonaba a otra cosa, porque lo que se abría aquella noche era el ciclo entero POPCAAC 2026.

Juan Gallardo, rescate de última hora

La noche empezó con un cambio de cartel. Juan Gallardo sustituyó a Amore en el último momento y le tocó lo más ingrato: abrir, solo, con una guitarra colgada al hombro y un micro delante, ante una pradera, con miles de personas, que todavía estaban llegando con el vaso en la mano.

Juan Gallardo cantando con su guitarra española bajo una luz azul en el Pop CAAC 2026 de SevillaJuan Gallardo de cuerpo entero con su guitarra española en el escenario del Pop CAAC 2026

Juan Gallardo abriendo la noche. Fotos: Mr. Blue.

Lo resolvió por la vía difícil: sin banda, sin bases, sin nada donde esconderse. Cuerdas de nylon, una luz azul recortándolo contra el humo y un puñado de canciones que fueron bajando el volumen de la conversación sin pedirlo.

Gallardo es un cantautor andaluz, y se le nota en lo que elige no hacer. No hay golpe de efecto, no hay estribillo levantando las manos: hay una manera de acompañarse con la guitarra  y una forma de cantar bajito que obliga a acercarse. En un festival, a las primeras de la noche, esa es la apuesta más arriesgada que existe. Le salió bien: cuando terminó, la gente de las primeras filas se había dado la vuelta del todo hacia el escenario.

Puedes escuchar sus canciones en Spotify y seguir todo lo que hace  en Instagram. Salir de emergencia en el Pop CAAC y dejar callada a la pradera no está nada mal como carta de presentación.

Ouineta, o cómo asaltar un festival disfrazada de peluche

Y entonces se encendió al fondo un letrero enorme con su nombre escrito en cursiva de neón rosa y el CAAC se convirtió en otra cosa. Ouineta es Marta Ros, de La Roca del Vallès, y su directo no se parece a un concierto al uso: es una pieza coreografiada de arriba abajo, con cambios de vestuario, atrezzo y un personaje.

Ouineta cantando en el escenario del Pop CAAC 2026 de Sevilla con su nombre en neón rosa al fondoOuineta cantando de cerca con el letrero de neón rosa detrás en el Pop CAAC 2026Ouineta con falda de tul rosa junto a la bailarina disfrazada de peluche en el Pop CAAC 2026La bailarina disfrazada de peluche de Ouineta frente al letrero de neón en el Pop CAAC 2026 de SevillaLa bailarina con cabeza de peluche turquesa avanzando por la pasarela en el concierto de Ouineta

Ouineta en el Pop CAAC 2026. Fotos: Mr. Blue.

Salió con un top verde lima de flecos, shorts rosa chicle, sandalias flúor, la rodilla vendada con kinesio del mismo rosa que el decorado y un bastón turquesa rematado por un corazón brillante. Después, una falda de tul rosa que ocupaba medio escenario. Y a su lado, durante buena parte del concierto, una bailarina disfrazada de peluche: cabeza gigante de pelo turquesa, ojos enormes de dibujo animado, camiseta gris, vaqueros cortos, manoplas azules y unas botas peludas blancas imposibles. Una criatura entre lo tierno y lo inquietante que se arrastraba por la pasarela, se plantaba de espaldas al público o se dejaba montar como una atracción de feria.

Debajo del disfraz hay una trayectoria muy concreta. Antes de firmar una sola canción propia, Marta Ros se ganaba la vida moviendo a otros: fue bailarina y coreógrafa de Rigoberta Bandini y hoy firma coreografías para media escena española —las de Mushkaa, las de Maria Jaume, las de dani dicostas. Y las de Amaia. Es decir: la telonera de la noche es quien diseña cómo se mueve la cabeza de cartel.

Musicalmente va por libre. Tras el EP Ouineta23 (2023) publicó este año Ouineta Verificada, un debut que mezcla dembow, reggaetón, bachata, balada acústica y electrónica de la rama más marciana, con una teatralidad que no pide permiso. Ella lo ha explicado sin rodeos: nunca le ha gustado que alguien decida qué es pop y qué no lo es. Quien la vio en abril devorar una Razzmatazz agotada ya sabía lo que venía; en la pradera del CAAC, con medio recinto descolocado y la otra mitad coreando, la frase se entendió perfectamente.

Amaia: el sol, el cubo y las canciones

El contraste con lo que vino después fue total, y ahí está la gracia de la noche. Donde Ouineta acumulaba capas —personaje, coreografía, atrezzo—, Amaia las fue quitando una a una hasta quedarse con lo único que de verdad le hace falta.

Ni bailarines, ni cambios de escena, ni un solo efecto puesto ahí para tapar una canción. El montaje son dos cosas y nada más: una estructura cúbica negra con escalera y una plataforma superior, por la que sube y baja durante todo el concierto, y una pantalla al fondo donde se encendió un sol rojo y naranja del tamaño del recinto entero. Cuando subió arriba del todo y levantó el brazo, recortada contra esa bola de luz, la pradera se convirtió en un campo de móviles. Fue el único momento en que el decorado pidió turno, y duró lo que dura una canción.

Amaia de pie sobre la estructura cúbica del escenario con los focos detrás en el Pop CAAC 2026Amaia cantando entre el humo del escenario con la banda al fondo en el Pop CAAC 2026Amaia a contraluz junto a un músico de su banda en el escenario del Pop CAAC 2026La batería y los teclados de la banda de Amaia durante el concierto del Pop CAAC 2026 de SevillaLa banda de Amaia entre el humo del escenario en blanco y negro en el Pop CAAC 2026

El escenario y la banda. Fotos: Mr. Blue.

Porque la verdadera declaración de intenciones de esta gira está a los lados del escenario. Ahí, repartidos, había teclados, guitarra eléctrica, violín, contrabajo y una batería tocada por una música que además canta. Nada de pistas y dos portátiles: gente tocando, con el sonido abriéndose y cerrándose según lo pidiera cada canción. Es la instrumentación de otra época puesta al servicio de canciones de 2026, y explica por qué este repertorio aguanta igual en un pabellón que al aire libre.

El piano, el arpa y el silencio

Los dos mejores momentos de la noche llegaron cuando se sentó.

Primero al piano vertical, un mueble negro marmolado colocado en alto, dentro del hueco del cubo, con la escalera al lado y una luz blanca detrás recortándola de perfil. Ahí pasó lo que en todas las crónicas de esta gira se cuenta igual y que no se puede fabricar: se puso a cantar y el sitio se calló de golpe. Echó la cabeza atrás, se le fue el cuerpo con la frase, y en una pradera con barra al fondo no se oyó ni un vaso.

Y después, el arpa. Un arpa celta de madera clara, micrófono pegado a la caja, ella sentada en un taburete y poco más. Es el gesto que mejor resume dónde está hoy: una artista que llegó por un concurso de televisión y que se planta en un festival de pop a tocar el arpa delante de miles de personas sin que a nadie le parezca una excentricidad.

Amaia sentada al piano vertical dentro de la estructura cúbica del escenario en el Pop CAAC 2026Amaia cantando sentada al piano durante su concierto en el Pop CAAC 2026 de SevillaAmaia al piano en blanco y negro durante el Pop CAAC 2026 del CAAC de SevillaAmaia tocando un arpa celta durante su concierto en el Pop CAAC 2026 del CAAC de SevillaAmaia sentada en un taburete tocando el arpa en el escenario del Pop CAAC 2026

El piano y el arpa. Fotos: Mr. Blue.

Ese es el fondo del asunto. Amaia lleva desde 2017 —desde que ganó Operación Triunfo y representó a España en Eurovisión junto a Alfred García— desmontando la idea de que lo suyo fuera un fenómeno pasajero. Se fue a grabar Pero no pasa nada a Argentina y Chile, coprodujo sus discos, se metió en cada decisión creativa y acabó convirtiéndose en lo contrario de una ganadora de talent: una autora. Su tercer álbum, «Si abro los ojos no es real», certificado disco de oro el pasado agosto, es el que vertebra este repertorio, y en él conviven sin costura las canciones nuevas y las que ya son intocables en su directo: «Yamaguchi», «Nanai», «Fantasma», «El encuentro», «Tengo un pensamiento».

Entre canción y canción, además, pasa lo de siempre: habla como si estuviera en el salón de su casa, se lía, se ríe de sí misma, contesta a lo que le gritan desde abajo. Es la parte que ninguna producción puede montar y la que hace que un recinto de miles de personas parezca pequeño.

Y en la valla, los carteles de siempre

La otra mitad de la crónica estaba de espaldas al escenario. En primera fila, dos chicos cantando con los ojos cerrados y el brazo por encima del hombro del otro. Detrás, una pareja mirando hacia arriba sin pestañear. Y, apoyado en la valla, un cartel casero de cartulina amarilla hecho a rotulador, con letras rojas enormes —SEVILLA · AMAIA · ’26—, rodeado de capturas de sus canciones, fotos recortadas y frases escritas a mano, firmado por dos nombres en una esquina.

Dos jóvenes cantando abrazados en primera fila en el concierto de Amaia en el Pop CAAC 2026Fans sosteniendo un cartel casero con el texto Sevilla Amaia 26 en el Pop CAAC 2026Público del concierto de Amaia mirando el escenario en la pradera del CAAC de Sevilla

El público del Pop CAAC 2026. Fotos: Mr. Blue.

Ese cartel explica mejor que cualquier reseña por qué esta gira está llenando recintos. No es nostalgia de un concurso de 2017: es gente joven que se sabe de memoria un disco de 2026 y que se ha pasado la tarde haciendo manualidades para que ella lo vea desde el escenario.

El sitio importa

Conviene recordar dónde pasó todo esto. El Pop CAAC no es un festival más de los que brotan cada verano: nació como homenaje al mítico «Diario Pop» de Jesús Ordovás, lo organizan Crash Music y Rockonrolla, y lleva más de una década convirtiendo la pradera del monasterio del siglo XV en el epicentro de la música independiente en Sevilla.

Ver un sol de diez metros encendiéndose entre ruinas mudéjares, con el Guadalquivir a un lado y el arte contemporáneo al otro, tiene algo de chiste privado que solo entiende esta ciudad. Y funciona. Funciona muy bien.

Por eso la ironía del final encaja tan bien. Esta gira se cierra con «Bienvenidos al show», que es una manera de despedirse dando la bienvenida. En la pradera del CAAC la broma dejaba de serlo: el ciclo acababa de empezar, quedaban dos noches más por delante, y la primera la había abierto alguien que no necesita ningún show para llenar un recinto.

Lo que queda del Pop CAAC 2026

Amaia abrió un ciclo que todavía tiene dos citas por delante en el mismo escenario:

  • Viernes 18Love of Lesbian, en una de sus últimas noches sobre un escenario
  • Sábado 19Carolina Durante, única fecha andaluza de su gira de despedida

Toda la programación del recinto está en la página de conciertos en el CAAC, y el resto de la agenda del mes, en conciertos en Sevilla en septiembre de 2026.

Preguntas frecuentes

¿Quién tocó en la primera noche del Pop CAAC 2026?

Amaia fue la cabeza de cartel del jueves 10 de septiembre de 2026 en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Antes actuaron Juan Gallardo, que sustituyó a Amore a última hora, y Ouineta.

¿Cómo es el directo de Amaia en esta gira?

Escenografía sobria —una estructura cúbica negra con escalera y una gran pantalla— y banda en directo con teclados, guitarra, violín, contrabajo y batería. Ella se sienta al piano y al arpa en los tramos más íntimos del concierto.

¿Qué disco presenta Amaia?

«Si abro los ojos no es real», su tercer álbum, certificado disco de oro en agosto de 2026. En el repertorio conviven las canciones nuevas con clásicos de su directo como «Yamaguchi» o «Nanai».

¿Con qué canción cierra Amaia sus conciertos de esta gira?

Con «Bienvenidos al show», el tema que remata el repertorio de la gira de 2026, después de «Aralar» y «Tengo un pensamiento».

¿Qué conciertos quedan en el Pop CAAC 2026?

Love of Lesbian el viernes 18 de septiembre y Carolina Durante el sábado 19, ambos en la pradera del CAAC.

📷 Fotografías: Mr. Blue — @mrblue_art, en exclusiva para Conciertos en Sevilla. Si vas a compartir alguna imagen, cítalo.

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